Hoy adivino que me pasa porqué mi nombre no soy yo porqué no tengo una casa porqué estoy sólo y no soy. Porque hoy nací, hoy nací. Hoy recién hoy, el sol me quemo.
El rocío aumenta el peso de mi túnica. El sueño danza lejos de mí ignorando la entrada que le proponen mis ojos. Sin embargo es preciso que descanse esta noche, pues mañana deberé cruzar ese desierto de bambúes de arena.
Casi no tengo agua, pero el recuerdo de tu sonrisa puede cambiar la desesperación y el destino.
Cho Tang. Dinastía Chin.
Conociendo a una persona antes del momento adecuado
Pocas desgracias pueden ser tan formidables, como la de estar deslizado en el tiempo. Cinco años puede ser todo lo que hace falta para la diferencia entre el horror y la felicidad.
Ho Yuan Chen. Dinastía Legendaria.
Pequeño gorrión
Mi amada no conoce jaulas; va y vuelve cuando se le ocurre. No te cantaré cuando te hayas ido, pequeño gorrión salvaje. Te canto ahora que me amas.
Shen Chin. Dinastía Wei
Bajando el opuesto
Insinúas con tu actitud que mi excesivo interés te inspira rechazo. Pero el movimiento es siempre un punto de vista. Yo digo que es la terraza la que baja su vuelo alejándose de la grulla.
Tsé Fung Tsi. Reino de Chou
Tres años
Hay un momento donde más muerta está la ilusión de eso que, desesperados, conseguimos en sueños. No mucho después, sino en el instante del despertar. Abro los ojos luego de un sueño de tres años.
Cho Tang. Dinastía Chin.
En aguas bajas
Mis poemas antes tenían toda la profundidad de la superficie. Ahora tienen toda la superficialidad de lo profundo. Yo sé de la molicie que espera en las aguas bajas.